dissabte, 22 d’octubre del 2011

Diarrea legislativa

Hace unos días aparecía publicada en la web de mi Colegio de Abogados que estaban a punto de entrar en vigor tres leyes que afectaban directamente al ejercicio diario de nuestra profesión: la Ley 36/2011, de 10 de octubre, reguladora de la jurisdicción social, la Ley 37/2011, de 10 de octubre, de medidas de agilización procesal, y la Ley 38/2011, de 10 de octubre, de reforma de la Ley Concursal 22/2003 de 9 de julio. Toma ya, ¡con dos cojones! 36, 37 y 38; del tirón, y todas del mismo día...

Estos días en que estamos viendo el Proceso Civil en el máster, estoy usando una LEC editada en este 2011 que todavía huele a nueva al pasar las páginas, pero que dentro de unos días, ya no será la LEC vigente. Tengo un Código Penal que me compré para estudiar la carrera al que ya me he cansado de añadir papelitos con las reformas legislativas, y ya mismo tocará comprar otro. El Codi Civil de Catalunya tampoco me sirve, porque ha tenido una megarreforma (la incorporación del Libro V; nada más y nada menos que TODA la regulación de derechos reales -tócate los huevos otra vez-, un temita "fácil", como sabéis los profesionales) y me han cambiado también la parte relativa a la custodia compartida y demás, de vital importancia para un futuro matrimonialista como yo. La LECrim también tiene reformita por lo que he leido, así que otro libro a tomar por saco. Y estoy hablando de memoria sólo. Ni cito toda la legislación que ha cambiado y yo ni siquiera lo sé.

En el máster se nos dijo el otro día que, dependiendo de la materia, hay juzgados que tienen distintos impresos y modelos de contestación, en función de qué ley procesal tienen que aplicar, mientras haya obligaciones que aun no estén prescritas. Alucinante. Y ahora, en cuanto gane las elecciones el PP, reformita del Código Penal anunciada ya, que si cadena perpetua revisable y vete a saber qué más nos enchufan...

Señoras y señores, colegas de profesión: esto NO es serio. Tenemos unos políticos que hacen dos cosas mal por el precio de una: legislan demasiado, y encima lo hacen mal. De los dos parámetros a medir (a saber, calidad y cantidad), lo hacen fatal en los dos, que ya es difícil! Padecemos un legislador que nos endosa reformas legislativas cuando ni siquiera hubo tiempo de adaptarse a la anterior. Y demasiadas veces la reforma no sólo es precipitada, sino que encima es chapucera, a tapar agujeros sin tener una visión general. Luego, somos jueces, fiscales y abogados los que nos comemos un marrón de la hostia. No puede ser que los libros de leyes no nos sirvan a los pocos meses. No puede ser que un juzgado deba tener modelos distintos porque se pueden aplicar tres LEC's diferentes. No podemos seguir metiendo en el Código Penal cada puñetera molestia social, en un totum revolutum que empieza a dar miedo. Hay que decirlo claro: los profesionales del Derecho NO podemos trabajar en estas condiciones. Nos toca a nosotros dar la cara por estos desvaríos del legislador, cuando resulta que ya tenemos bastante con los problemas propios de la profesión.

En fin, compañeros y compañeras. A cargarse de paciencia. Cada uno que apechugue con las reformas que caigan en su ámbito, y que respire y se consuele por todas las que caigan sobre aquellos (por mí, pueden reformar Mercantil mil veces, que no me quitará el sueño) en los que no tiene intención de ejercer. Triste panorama, si tenemos que alegrarnos por esto.

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