dimarts, 4 d’octubre del 2011

FIAT IVSTITIA, ET RVAT CAELVM

«Hágase Justicia, aunque se caiga el cielo.» Siempre recordaré dónde escuché por primera vez este adagio. O mejor dicho, dónde lo leí. Por aquel entonces me encontraba en los primeros semestres de la carrera, recién iniciado en el mundo del Derecho. Una tarde fui a ver una película acompañado de una amiga, DECLARADME CULPABLE (Find Me Guilty, 2006). Al inicio del juicio, la frase protagonizaba su propia escena. Lejos de ser algo que simplemente se leyera por ahí detrás, el Juez (Ron Silver) hacía un parón para explicar a todos los presentes lo que significaba esta cita escrita en latín que se encontraba en un lugar prominente de la sala. Con esta reflexión, el juez pretendía que todos adquirieran un sentido de la importancia de lo que estaban haciendo allí. De hecho, la película retrata una historia real, la del proceso criminal más largo de la historia judicial de los Estados Unidos: el proceso contra la familia mafiosa Lucchese, con una vista (el "juicio" propiamente dicho, no las actuaciones secundarias que siempre se prolongan por más tiempo) que empezó en marzo de 1987 y terminó a finales de agosto de 1988. Una barbaridad, para lo que es el acto del juicio en sí. Después -decía- del discurso del juez, la frase sigue siendo protagonista, al agradecer Vin Diesel al magistrado que la hubiera traducido, ya que «como estaba escrita en extranjero, no sabía si ahí ponía 'no fumar' o algo parecido...» El caso es que la frase hizo fortuna en mí.

Evidentemente, se trata de un adagio propio del Derecho Penal. Que se haga Justicia, aunque se caiga el cielo es algo que sólo tiene sentido cuando de lo que hablamos es de la rama más punitiva, delicada y difícil del Derecho, el Penal. En el Derecho privado (prototípicamente el Derecho Civil), donde rige el principio de autonomía de la voluntad, aquella frase no tiene razón de ser. La autonomía de la voluntad, traducido al lenguaje de la calle, significa "lo que me sale de los huevos". Lo ejemplificaré: autonomía de la voluntad es lo que me permite pactar libremente con un señor que él se compromete a ponerse un sombrero de copa y tirarme pasteles de nata a la cara mientras me canta una copla, y que yo me comprometo a pagarle 250 euros en contrapartida. Eso es autonomía de la voluntad, y aquí poco tiene que pintar la Justicia en sentido metafísico. Estamos ante derecho contractual, simplemente.

Naturalmente, vivimos en un mundo imperfecto, y creo que nadie se llevará una sorpresa si digo que el adagio no se cumple siempre. Pero como seres humanos, sentimos la necesidad de creer que algo así tenga que ser posible. No siempre se hace Justicia en un juzgado, y no siempre se remueve el cielo para conseguirla. Aún así, es una de esas frases que gusta escuchar, que nos pone intelectualmente cachondos. La realidad termina desmintiendo que a la práctica la Justicia Universal sea algo tan completo. Creer lo contrario es una forma de autoengaño.

Pero qué carajo. Como autoengaño, es de los más bonitos que he oido nunca...

3 comentaris:

  1. En verdad, yo supe de este frase, que tiene bastante arraigo simbólico entre los anglosajones, en otra película, cuyo nombre no recuerdo, y que también versa sobre una historia tristemente real: la de los negros acusados falsamente en un Estado racista de EE UU. El proceso duró años, por la reticencia de la sociedad a proveerles un juicio justo, y con un jurado ecuánime. Lo cierto es que en uno de los por lo menos dos o tres juicios que se celebraron, el juez lugareño, con esa hidalguía que suele faltar a los jueces continentales, nulificó el veredicto del jurado, que era absolutamente contrario a todas las evidencias mentirosas, y al leer los fundamentos de su decisión pronunció esa famosa frase. Luego de ello, vivió en el ostracismo en su comunidad, que le dio la espalda.

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  2. Existe una pelicula.."BELLE" sobre el barco negrero llamado ZONG ,la Inglaterra de 1780,alli se dice varias veces èsta frase q deberia cumplirse a rajatabla.

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  3. Si os fijáis, son varias las películas en las que va apareciendo esta frase.

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