La historia verídica de Aerolíneas Puño
Voy con una de esas historias reales que tanto os gustan. (Bueeeno... vaaale... de acueeeerdo: una de esas historias curiosas, anecdóticas, surrealistas que tanto me gusta a mí buscar por internet, y que luego, además, tengo la suerte de que a vosotros también os encantan.) Esta historieta demuestra algo de lo que me estoy encontrando muchas pruebas, ahora que hemos empezado la parte de Penal en el máster: que la estupidez del delincuente es algo infinito, sin límites temporales ni espaciales.
En el año 1979, los U.S. Marshals (los habéis visto en las películas, pero para que no os perdáis en tecnicismos sobre las diferentes agencias federales que existen en USA, os diré que vienen a ser el equivalente de la Policia Judicial de aquí; son un cuerpo al servicio de los tribunales de justicia, y lo mismo pueden perseguir fugitivos que proteger la declaración de un testigo) recibieron la orden de poner en marcha un programa para capturar delincuentes violentos y/o peligrosos (aquellos que allí se clasifican en la categoría "Class 1", que son gente a la que NO te gustaría tener en casa cenando, te lo aseguro). Ese programa se llamó Fugitive Investigative Strike Team (o sea, FIST), «Equipo de Investigación e Intervención de Fugitivos», y operó solamente entre 1981 y 1986. En ese periodo tan breve de tiempo, las nueve operaciones FIST que se llevaron a cabo consiguieron capturar a más de 14.700 delincuentes huidos de la justicia. Unos números asombrosos.
Las operaciones FIST se caracterizaron por ser un ejemplo de lo que yo he reclamado en este blog decenas de veces: la imaginación llevada al extremo. Una de las operaciones más increibles que se llevó jamás a cabo ocurrió durante la campaña FIST VIII, en el año 1985. Cuando os lo explique, no os vais a creer que alguien pueda llegar a ser tan rematadamente tonto...
En la primavera de 1985 FIST VIII envió 200 cartas a la última dirección conocida de otros tantos fugitivos, diciéndoles que eran los ganadores de un vuelo gratis, un fin de semana en las Bahamas y 350 dólares -de la época- para gastos. La carta les decía que debían presentarse tal día en el mostrador de una compañía llamada Puño Airlines para reclamar el premio, en el aeropuerto internacional de Miami. Los chicos de FIST VIII también ofrecieron -para quien quisiera- que una limusina pasara a recoger al «ganador».
A estas alturas, alguien un poco avispado ya habría sospechado... Nadie regala nada porque sí. Lo primero de lo que aquellos lumbreras deberían haberse dado cuenta es que Puño Airlines era una compañía ficticia. Lo segundo (y esto sí es gordo) es que encima los estaban avisando: hemos quedado que las siglas del grupo de intervención eran F.I.S.T., y "fist" es la palabra inglesa para "puño". O sea, que la compañía usada como cebo se llamaba PUÑO Airlines, siendo puño = fist (el nombre del grupo de operaciones). Vosotros diréis: coño, ante algo tan evidente, no debió picar nadie... Pues, ¡sorpresa! Trece de los fugitivos llamaron para aceptar el premio y pidieron la limusina, la cual cosa permitió detenerles antes de llegar siquiera al aeropuerto. El otro detenido (al final fueron catorce) fue al aeropuerto por su propio pie, pero no terminaba de decidirse porque sospechaba algo. Cuando los agentes lo identificaron pero lo vieron indeciso, hicieron por megafonía una llamada para todos los "ganadores" del concurso. Wolfman -así se llamaba- se acercó al mostrador de Puño Airlines, raqueta de tenis en mano, donde finalmente fue detenido.
Si hasta aquí estáis alucinando con la estupidez de estos lumbreras, preparaos para el remate... En una muestra de estulticia absoluta ya, dos de los detenidos ni siquiera se dieron cuenta de que habían sido víctimas de una encerrona policial: uno de ellos llamó desde la cárcel para pedir que le cambiaran el horario del vuelo para otro día; la otra les pidió a los policías que la estaban deteniendo que dejaran el tema para la semana siguiente, puesto que estaba a punto de embarcar en un viaje de regalo (los polis ya lo sabían, cariño... ellos habían montado ese viaje!!!). Increible, ¿verdad?
Alguien puede decir que un porcentaje de éxito del 7% es bajo (200 cartas enviadas, 14 detenidos), pero yo opino todo lo contrario. Por el coste de una carta por cabeza y un letrero falso en un mostrador (y además el letrero era cutre, lo he visto), catorce indeseables que antes NO, ahora SÍ. ¿Estaban detenidos? ¿Antes? No. ¿Ahora? Sí. Exitazo total.
Conclusiones jurídicas: Si formas parte de los Cuerpos de Seguridad del Estado, te acabo de demostrar que la imaginación por la que tanto abogo en mi blog no tiene límites; por el precio de un sello, un tío en la cárcel. Si eres Fiscal, no subestimes nunca la capacidad de la estupidez humana; por increible que te parezca lo que estás calificando, nunca será imposible. Si eres el abogado defensor de algún lumbreras así alguna vez en tu carrera profesional, para ti dos consejos: primero, sal de la habitación con cualquier excusa para poder partirte el culo de la risa al menos durante diez minutos; descarga toda la risa de golpe o se te escapará cuando veas a semejante tonto diciéndote "yo pensaba que el premio era de verdad...". Segundo, vuelve a entrar y confórmate con lo que sea que te ofrezca el Fiscal. Lo que sea.
Os juro que los delincuentes ya pueden dar gracias de que la estupidez no está contemplada como agravante en ningún sistema jurídico del mundo. Si en lugar de eso, la estupidez fuera delito por sí misma, pronostico que todo el sistema penitenciario mundial se iría al carajo en menos de una semana...
Voy con una de esas historias reales que tanto os gustan. (Bueeeno... vaaale... de acueeeerdo: una de esas historias curiosas, anecdóticas, surrealistas que tanto me gusta a mí buscar por internet, y que luego, además, tengo la suerte de que a vosotros también os encantan.) Esta historieta demuestra algo de lo que me estoy encontrando muchas pruebas, ahora que hemos empezado la parte de Penal en el máster: que la estupidez del delincuente es algo infinito, sin límites temporales ni espaciales.
En el año 1979, los U.S. Marshals (los habéis visto en las películas, pero para que no os perdáis en tecnicismos sobre las diferentes agencias federales que existen en USA, os diré que vienen a ser el equivalente de la Policia Judicial de aquí; son un cuerpo al servicio de los tribunales de justicia, y lo mismo pueden perseguir fugitivos que proteger la declaración de un testigo) recibieron la orden de poner en marcha un programa para capturar delincuentes violentos y/o peligrosos (aquellos que allí se clasifican en la categoría "Class 1", que son gente a la que NO te gustaría tener en casa cenando, te lo aseguro). Ese programa se llamó Fugitive Investigative Strike Team (o sea, FIST), «Equipo de Investigación e Intervención de Fugitivos», y operó solamente entre 1981 y 1986. En ese periodo tan breve de tiempo, las nueve operaciones FIST que se llevaron a cabo consiguieron capturar a más de 14.700 delincuentes huidos de la justicia. Unos números asombrosos.
Las operaciones FIST se caracterizaron por ser un ejemplo de lo que yo he reclamado en este blog decenas de veces: la imaginación llevada al extremo. Una de las operaciones más increibles que se llevó jamás a cabo ocurrió durante la campaña FIST VIII, en el año 1985. Cuando os lo explique, no os vais a creer que alguien pueda llegar a ser tan rematadamente tonto...
En la primavera de 1985 FIST VIII envió 200 cartas a la última dirección conocida de otros tantos fugitivos, diciéndoles que eran los ganadores de un vuelo gratis, un fin de semana en las Bahamas y 350 dólares -de la época- para gastos. La carta les decía que debían presentarse tal día en el mostrador de una compañía llamada Puño Airlines para reclamar el premio, en el aeropuerto internacional de Miami. Los chicos de FIST VIII también ofrecieron -para quien quisiera- que una limusina pasara a recoger al «ganador».
A estas alturas, alguien un poco avispado ya habría sospechado... Nadie regala nada porque sí. Lo primero de lo que aquellos lumbreras deberían haberse dado cuenta es que Puño Airlines era una compañía ficticia. Lo segundo (y esto sí es gordo) es que encima los estaban avisando: hemos quedado que las siglas del grupo de intervención eran F.I.S.T., y "fist" es la palabra inglesa para "puño". O sea, que la compañía usada como cebo se llamaba PUÑO Airlines, siendo puño = fist (el nombre del grupo de operaciones). Vosotros diréis: coño, ante algo tan evidente, no debió picar nadie... Pues, ¡sorpresa! Trece de los fugitivos llamaron para aceptar el premio y pidieron la limusina, la cual cosa permitió detenerles antes de llegar siquiera al aeropuerto. El otro detenido (al final fueron catorce) fue al aeropuerto por su propio pie, pero no terminaba de decidirse porque sospechaba algo. Cuando los agentes lo identificaron pero lo vieron indeciso, hicieron por megafonía una llamada para todos los "ganadores" del concurso. Wolfman -así se llamaba- se acercó al mostrador de Puño Airlines, raqueta de tenis en mano, donde finalmente fue detenido.
Si hasta aquí estáis alucinando con la estupidez de estos lumbreras, preparaos para el remate... En una muestra de estulticia absoluta ya, dos de los detenidos ni siquiera se dieron cuenta de que habían sido víctimas de una encerrona policial: uno de ellos llamó desde la cárcel para pedir que le cambiaran el horario del vuelo para otro día; la otra les pidió a los policías que la estaban deteniendo que dejaran el tema para la semana siguiente, puesto que estaba a punto de embarcar en un viaje de regalo (los polis ya lo sabían, cariño... ellos habían montado ese viaje!!!). Increible, ¿verdad?
Alguien puede decir que un porcentaje de éxito del 7% es bajo (200 cartas enviadas, 14 detenidos), pero yo opino todo lo contrario. Por el coste de una carta por cabeza y un letrero falso en un mostrador (y además el letrero era cutre, lo he visto), catorce indeseables que antes NO, ahora SÍ. ¿Estaban detenidos? ¿Antes? No. ¿Ahora? Sí. Exitazo total.
Conclusiones jurídicas: Si formas parte de los Cuerpos de Seguridad del Estado, te acabo de demostrar que la imaginación por la que tanto abogo en mi blog no tiene límites; por el precio de un sello, un tío en la cárcel. Si eres Fiscal, no subestimes nunca la capacidad de la estupidez humana; por increible que te parezca lo que estás calificando, nunca será imposible. Si eres el abogado defensor de algún lumbreras así alguna vez en tu carrera profesional, para ti dos consejos: primero, sal de la habitación con cualquier excusa para poder partirte el culo de la risa al menos durante diez minutos; descarga toda la risa de golpe o se te escapará cuando veas a semejante tonto diciéndote "yo pensaba que el premio era de verdad...". Segundo, vuelve a entrar y confórmate con lo que sea que te ofrezca el Fiscal. Lo que sea.
Os juro que los delincuentes ya pueden dar gracias de que la estupidez no está contemplada como agravante en ningún sistema jurídico del mundo. Si en lugar de eso, la estupidez fuera delito por sí misma, pronostico que todo el sistema penitenciario mundial se iría al carajo en menos de una semana...
Un olé de noou en el teu blog!! Jajaja; jo alucino amb les històries reals que passen. Ja sabem que la estupidesa no té límits i aqui hi ha un exemple; ...i dels grans!!
ResponEliminaI estic amb tu; va ser un èxit l'operació del "Puño" XD
Isaaaaaaa!!!! Com sempre, tu la primera a comentar!!
ResponEliminaJa veus, la realitat supera sempre la ficció... I l'estupidesa del personal és infinita. Jo encara ric pensant en els dos que ni tan sols quan els estaven detenint van pillar que tot plegat era una operació falsa... Si és que s'ha de ser burro!!! xD
Esta historia me recuerda a lo de una abuelita adorable que salió en el diario de patricia (programa que no se porqué ha dejado de estar en la parrilla de antena 3, por cierto) comentando el infierno que había sufrido en una cárcel malaya tras haber sido detenida por trafico de drogas, la pobre anciana no sabia nada de las drogas que aparecieron en su maleta, tras embarcarse en un viaje que había sido un "regalo" de sus nuevos vecinos...realmente alguien es capaz de creer que la gente regala un viaje a un paraíso sin motivo??, definitivamente el ser humano no deja de sorprenderme...
ResponEliminaY lo que nos espera cuando nos metamos más a fondo en este mundillo, Cristina!!! :-D
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