dimecres, 28 de desembre del 2011

Desmontando al enemigo

La historia de hoy implica un montón de abogados judíos y un grupo de nazis americanos. Me he animado a escribirla después de la buena recepción de mi penúltimo post, Los pastelitos de vainilla, la cual cosa me hace pensar que la combinación entre elementos jurídicos e historias reales son un buen binomio para interesar al público. Aunque también debo admitir que los posts que me "exigen" (entre comillas porque de exigencia tiene bien poco para mí; más bien es una buena excusa) tener que navegar por la Wikipedia buscando historias atípicas son más un placer que una carga.

Escuché por primera vez esta historia, como me ocurre a menudo, en alguna Noche Temática perdida de la 2, y el otro día, al tener que bucear por los movidos años '70 a raíz del caso de Harvey Milk, me acordé de ella. Introducir las palabras "jewish lawyers nazi" en el Google no me las devolvió como primer resultado, pero el cuarto o quinto sí estaba ya relacionado con lo que yo buscaba, así que me costó relativamente poco ponerme al día.

En 1977 Frank Collin, líder del National Socialist Party of America, NSPA (un grupo nazi), tiene la ocurrencia de organizar una marcha de su grupo de pacíficos amantes de Hitler en el parque Marquette de Chicago, Illinois. Ante el marrón que se les venía encima, la ciudad de Chicago exige en primer lugar al NSPA el pago de un seguro carísimo y, como esto no resulta, opta por la solución més expeditiva y prohíbe todas las manifestaciones políticas en el parque Marquette, y a cascarla. Con esto, Chicago consiguió quitarse de encima el pollo, pero le mandó este "regalito" envenenado a otra localidad mucho más pequeña.

Fracasado el intento de marcha en Chicago, Collin tiene la genial idea de convocarla en Skokie, un pueblo lleno de supervivientes judíos del Holocausto. Cómo no, una vez más se monta el follón padre, pero esta vez allí. El ayuntamiento deniega el permiso para manifestarse. El tema acaba en los tribunales, pero el juzgado local se lo quita de encima lo más rápido que puede, y lo mismo hace el tribunal de apelación, pasándole el marrón al Tribunal Supremo de los Estados Unidos, que no pudiendo pasárselo a un pringado de superior rango, tiene que pronunciarse y resolver.

Y aquí es donde la historia se vuelve aun más interesante. Configurado como un caso de libertades, se mete por medio la American Civil Liberties Union (UCLA) a defender el derecho de los nazis a manifestarse. Lo que ocurre es que, como buen lobby norteamericano que se preste, la UCLA está literalmente infestada de abogados judíos, con lo cual se produce la paradoja extrema de que quien acaba defendiendo a los nazis en el Tribunal Supremo es un abogado judío, David Goldberger. Esto tiene dos consecuencias:

  • Una, que los nazis pillan un cabreo de dimensiones descomunales, porque la última cosa que quieren es ser defendidos por un abogado judío, aunque deben comérselo con patatas porque la UCLA actua de oficio, es decir, que no necesita el permiso de los sujetos implicados.
  • Otra (y aquí viene la genialidad del tema) que al conseguir que el Supremo diera la razón a los nazis y permitirles manifestarse en Skokie, automáticamente se desmonta su papel de víctimas y el argumento que con toda seguridad estaban buscando: la confrontación directa.

Los nazis pillaron otro cabreo tan grande, que de hecho ni siquiera terminaron manifestándose en Skokie, sino que volvieron al lugar original. En junio de 1978, después de 15 meses de batalla legal, los nazis marchan en el parque Marquette de Chicago. Transformado todo el tema en una marcha perfectamente legal, se terminaron presentando doce nazis (lo repito: doce), convirtiéndose así esta manifestación en uno de los mayores ridículos jamás hechos por un grupo radical...

De cara al público, David Goldberger decía que él se limitaba a defender el derecho a la libertad de expresión, aunque esto fuera para que unos nazis insultaran a miles de judíos como él mismo. Pero como yo opino que no existe en el mundo todavía un "abogado judío tonto", y menos en Estados Unidos, mucho sospecho que la intención secreta de Goldberger en el fondo era una genialidad. Él sabía perfectamente que prohibir la manifestación convertiría automáticamente a los nazis en unas víctimas del sistema, unos pobres corderitos desamparados y puteados por el gran Estado "sionista" de los USA. Por lo tanto, la manera de desmontar al enemigo no era a través de la confrontación legal directa (para prohibir la manifestación, se entiende) sino todo lo contrario: litigar para conseguir que pudieran manifestarse. Como dije anteriormente, una vez pudieron hacerlo, fueron doce pringados haciendo el ridículo, o sea lo contrario de lo que los nazis querían conseguir.

Este vuelve a ser un caso extremo de lo que me habéis oido reclamar en mi blog reiteradas veces ya: la imaginación al Derecho. El uso de la carretera secundaria para llegar a un destino. Debo admitir que casos como los que voy exponiendo son un estímulo para abogados con ganas de comerse un trocito de mundo como yo. Pero es más cierto aun que también ponen el listón en un lugar muy alto. Yo me conformo simplemente con llegar a tener un caso en que pueda estar a la altura de las circunstancias.

dimarts, 20 de desembre del 2011

Why prenups are not working in Catalonia (yet)

...but they probably will in the future.

We have seen it thousands and thousands of times in the American movies, yet people down here do not even think of it as something they can actually do in our country. I am talking about prenuptial agreements. «That's American stuff», they say. «This is not Hollywood», others say. What they do not know is that the last modification performed on the Catalan Civil Code (CCCat) grants them equal opportunities as to a person, let's say, from California. The article 231-20 CCCat is the door thru which prenuptial agreements have entered our Civil Law, although in a very silent way.

There is still a long, long way to go before reaching American standards. Nevertheless, I have the feeling people are going to learn fast. As a matter of fact, with regard to anything concerning "matrimonial" issues, either you learn fast or you die. That's the way it is, like it or not, folks. This is not the 19th century anymore, so you'd better accept it as soon as possible: your marriage will not last "till death do you part", fellow. Prenups become, thus, a very intelligent option.

I have diagnosed two kinds of attitudes towards prenups:

1) Marriage first-timers. In Catalonia, no-one (and I really mean it: no-one) will ever dare mentioning prenups to their partner when they are first-timers. That is the main difference between us and the USA. Last day I was talking to a judge and teacher of Civil issues, and he told me: "It's kinda curious; people discuss the wedding flowers, the music, the menu ('and all that crap', I thought to myself but did not say it), but they never discuss the matrimonial regime, which is the really important thing here". Oh yes! I could not agree more... However, it is going to be a long time before our people consider the "prenup talking" something normal, the way it already happens in other countries.

2) Marriage second (or further)-timers. This is the group where the miracle has started to happen. Some people who have gone thru a first, disastrous marriage, will not even think of a second one if they cannot arrange some issues before saying "I do". This applies particularly to men, who have been highly mistreated -in legal terms- until very recently, in the Catalan courts. Fortunately for all (men and women), this situation has changed. But the fear of fatal consequences when you marry happily but, most of all, divorce hatefully has become a feature which is here to stay. As I said before, this is not the 19th century anymore, therefore many of the things we used to take for granted will not be the same again. The sooner one reacts to this fact, the better they will survive. New times, new habits.

But there is a place for hope. People will use different roads to get to the same place, but they will. Me, for instance. I have reached the conclusion that marriage is a bad business, with no need of getting married in order to prove myself right. The simple observation of reality allows me to do so, the same way Newton did not need to throw himself from a building in order to prove the existence of gravity, and we know the existence of far galaxies, though we have not travelled there in a spaceship. We just use the scientific method. Others, however, have decided to do it the hard way. They will reach the same conclusion than I have, though they will thru a much painful method: trial and error. Anyway, at the end, I am sure my fellow Catalan people will understand that "prenup talking" is something not only normal in advanced western societies, but absolutely recommendable nowadays.

When that happens, people will stop looking at me like I was talking about little green men from Mars with antennas in their heads and trumpets for ears, every time I mention prenuptial agreements...

dissabte, 10 de desembre del 2011

Los pastelitos de vainilla

Este post os va a resultar muy útil para ver cómo funciona a menudo mi cerebro. Es decir, de una forma rara. Va a ser muy ejemplarizante de cómo se me ocurren muchas veces los temas sobre los que luego escribo.

Ayer por la noche vi la película Harvey Milk (2008) en TV3, la historia verídica del activista homosexual de finales de los '70 (a estas alturas, supongo que a nadie se le escapa que soy un cinéfilo y muchas de mis referencias en los posts son ciematográficas). No la había visto nunca, pero sí conocía bien la historia porque el film se basa mucho (de hecho, se basa tanto, que la primera línea de texto de los títulos de crédito finales es para agradecer ex professo la ayuda del documental) en un documental anterior que incluso ganó un Oscar en 1985, y este documental sí lo había visto. Lo pasaron hará un año en La Noche Temática de la 2, y me quedé enganchado porque incluía un montón (un 90% quizás) de metraje original de la época. Si bien el tema -la homosexualidad- no me habría llamado la atención, el uso de película de los '70, con ese grano tan típico, grabaciones en Super 8, e incluso vídeo en formato magnético en seguida me engancharon, y al final la historia narrativa en sí misma me gustó. Podemos decir que me sedujo la forma (metraje "vintage", todo un cebo para un cinéfilo) pero me convenció el fondo.

Hecha esta introducción, lo lógico es pensar que el post va a tratar sobre los derechos de los homosexuales, o algo así. Pues no. Ya os dije que mi cerebro funciona de forma muy peculiar. Este artículo va a tratar sobre un concepto que en la película se menciona rápidamente de pasada al final de todo, en esa parte de las pelis biográficas donde van sacando a los personajes y dicen "Y fulanito puso una heladería en 1982 y murió de SIDA, y menganito tuvo un accidente mortal una semana antes de estrenar este film", etc. En esa retahíla, al referirse al asesino de Harvey Milk -su compañero en el Ayuntamiento de San Francisco hasta un día antes, Dan White-, se mencionó que ante un caso tan clamoroso de asesinato, los abogados de White usaron un argumento legal sorprendente, la Twinkie defense. Como siempre ante estos casos, corrí a mi biblia particular, la Wikipedia en su versión en inglés. Y allí encontré la luz...

Los Twinkies son unos pastelitos típicamente americanos, es decir, un producto refinado lleno a reventar de azúcares, grasas saturadas y colorantes artificiales. La defensa de White, para justificar el doble asesinato (se le pedía la pena de muerte), utilizó el argumento de que White tenía una depresión de caballo, y que prueba de ello era que si bien éste era conocido por ser un defensor de la dieta sana, el día antes del asesinato se había hartado de comida basura. Para que quede claro: el argumento NO era que el consumo de Twinkies fuera la causa del comportamiento, sino que consumirlos era un síntoma de que White estaba deprimido. El matiz es importante.

Si bien la jurisprudencia americana jamás ha aceptado y/o reconocido el concepto de «Twinkie defense», de forma oficiosa se utiliza ampliamente para referirse a la defensa de aquellos casos que no hay por donde coger, y por lo tanto se acude a argumentos jurídicos improbables, inhabituales, imaginativos o directamente desesperados. Para lo que nos ocupa, el caso es que esa Twinkie defense tuvo que funcionar por narices, porque de una petición de pena de muerte por doble asesinato, White fue en cambio condenado por "voluntary manslaughter", algo para lo que no hay traducción directa, pero que equivale al grado más pequeño de la familia del asesinato. La pena de muerte se convirtió en cinco años de cárcel.

Que se trataba de un asesinato a sangre fría es indiscutible para cualquier jurista. White no sólo se puso un traje para ir como si nada a la oficina del alcalde George Moscone cuando ya no era concejal (había dimitido en un "pronto" el día antes y Moscone iba a anunciar su sustituto), sino que le vació un tambor entero de revólver, del cual las dos últimas balas fueron disparos de remate en la cabeza. Pero es que además, consumado este crimen, vació los casquillos de ese mismo revólver y lo cargó pero esta vez con munición especial para Harvey Milk: balas de punta hueca. No voy a soltaros una disertación sobre balística, pero las balas de punta hueca son balas expresamente diseñadas para ser menos aerodinámicas. ¿Por qué? Pues con dos objetivos: 1) que estallen al impactar contra el cuerpo, se aplasten, y causen mucho más daño destrozando tejidos en el recorrido por dentro del cuerpo, y 2) que no salgan limpiamente por el otro lado sino que se queden dentro, lo cual explica que se usen por ejemplo en los aviones, para matar al terrorista sin que la bala atraviese el cuerpo poniendo en peligro el fuselaje del avión. En cualquier caso, que White cambiara expresamente la munición entre uno y otro asesinato demuestra claramente que fue un acto absolutamente premeditado para causar aun más daño, ergo asesinato.

En este punto no puedo sino enlazar lo que estoy diciendo en este artículo con aquel otro que colgué hace unos días, No hay que obsesionarse, donde emplazaba a mis colegas a ser imaginativos en el ejercicio de la profesión. Admito que el caso de hoy es un ejemplo extremo de eso, pero la idea que subyace sigue siendo válida.

Dos asesinatos a sangre fría en los que una pena de muerte acaba convirtiéndose en cinco años de cárcel, y ello gracias a una defensa legal basada en unos pastelitos rellenos de crema de vainilla... Joder, si esto no es imaginación aplicada al Derecho, ¡que baje Dios y lo vea!

dissabte, 3 de desembre del 2011

Explicando lo inexplicable

Cuando se enteran de que eres un jurista, mucha gente se acerca a preguntarte dudas o aspectos del Derecho que no entienden. No me estoy refiriendo ahora a la típica consulta jurídica completamente gratis y por la jeta, que eso se da aún más pero pertenece a otro "grupo" distinto. No. Me refiero a dudas filosóficas o metafísicas sobre el Derecho en general, o aspectos procesales en particular. Generalmente, este tipo de dudas puede agruparse en dos categorías:

  • 1) Las dudas que se tienen por no ser un experto en Derecho, es decir, las dudas meramente técnicas. EJEMPLOS: una persona que no sabe qué significa in dubio pro reo y te lo pregunta; o que desconoce que "asesinato" y "homicidio" no son lo mismo, y tú se lo explicas; o que te pregunta qué es un monitorio, etc.
  • 2) Pero existe otra categoría de cosas en que el preguntador no entiende algún aspecto legal, y tú no puedes explicarle y/o aclararle nada (o intentas hacerlo, pero pasando un mal rato de sudores fríos y vergüenza ajena), básicamente porque tampoco entiendes cómo narices aquello puede ser así. No se trata de dudas técnicas, sino de temas de irracionalidad legislativa. Vamos, auténticos despropósitos, hablando claramente. Esta categoría ya es mucho más jodida, porque ni el mejor jurista tiene una explicación para aquello.

A este grupo de casos me quiero referir. ¿Ejemplos? Miles. Pero hoy, particularmente, me voy a referir a uno en concreto: ¡¿Cómo puede ser que en nuestro Código Penal ir hasta las cejas de alcohol o drogas pueda ser un atenuante o incluso un eximente?! Es alucinante... Puedo comprender que sea un eximente el miedo insuperable (art. 20.6º CP): el tío que acaba de ver cómo matan a su mujer y está convencido de que ahora lo matarán a él, coge una pistola, y vacía el cargador en el hijoputa (perdón, "presunto delincuente") sin darse cuenta de que a éste se le había caido la navaja y por lo tanto estaba disparando contra un hombre desarmado. Técnicamente, se trata de un homicidio. Pero el miedo de quien cogió la pistola permitiría declararle exento de responsabilidad criminal. Lo mismo sucede con quien se escapa de un psiquiátrico, y teniendo esquizofrenia severa y estando fatal de la cabeza, comete cualquier barbaridad; esta persona tampoco es penalmente responsable. Pero en el caso que yo decía, ¿cómo narices puede ser un eximente (art. 20.2º CP) o un atenuante (art. 21.2ª CP) una cosa totalmente censurable y reprobable? No es lo mismo que te exima de responsabilidad penal algo que no puedes controlar -esa esquizofrenia- aunque sea temporalmente -ese miedo insuperable- que algo que has provocado tú mismo y que encima no es que sea precisamente para ir presumiendo de ello. Señor Juez, es que yo cuando veo un escote me pongo tan cachondo que no puedo controlarlo -- Ah bueno, pues nada; váyase usté a su casa, nos olvidamos de la acusación de violación, y si necesita un psicólogo de la Generalitat o cualquier cosa, me lo dice eh... ## Señor Juez, es que yo estoy todo el día machacándomela, y no puedo parar aunque esté en la calle y me vea un niño... -- Uy, pobrecito! Vamos a archivar este caso, y lo mando unos días a un centro de ayuda, me escribe usté unas redacciones, y cuando lo vean mejor, que le den el alta... Surrealista, ¿verdad? Entonces por qué se acepta con esa parsimonia que un tío comparezca ante un juez, diga que no recuerda nada porque iba borracho, y se quede más ancho que Dios... No puedo explicaroslo a vosotros, porque no lo entiendo ni yo.

Sí, ya sé que esto no es 1960. En un mundo ideal, cuando un pajarraco le dijera a un juez que esa noche iba tan borracho que no recuerda nada, el juez tendría que poder levantarse, darle dos hostias a ese tío, y decirle: "¿Pero usted es gilipollas o qué le pasa? Estará orgulloso de decir que iba borracho como una cuba..." Pero no vivimos en un mundo ideal. Nos hemos pasado al otro extremo, y entonces tenemos que tolerar que todo hijo de vecino diga sistemáticamente en los juicios penales que iba borracho, y se queda tan ancho. Qué curioso sería que nuestra ley, a través de un reformazo exprés del Código Penal, pasara de considerar la embriaguez de eximente -o atenuante- a considerarla agravante. Veríais cómo mágicamente, en un zas, en este país no diría al juez que iba borracho ni dios. Así, de un día para otro.

Cuando intento dar una explicación a estas cosas que no la tienen, siempre le digo a la gente que somos víctimas de nuestra Historia reciente. Al venir de una dictadura, se quiso pasar a lo contrario, un sistema muy garantista. De hecho, en derecho comparado, de los más garantistas del mundo por lo que respecta al orden penal. El problema es que se nos ha ido la mano y hemos caido en el otro extremo. Si bien la intención original del legislador era noble (no permitir en democracia los abusos de la dictadura con los detenidos o acusados), ahora algunos aspectos necesitan una reforma urgente. Sí, más mano dura, por muy mal que quede decir eso, y aunque quien lo diga sea un tío de profundas convicciones de izquierdas. De lo contrario, con lo que tenemos ahora, nos toca aguantar que tres comemierdas analfabetos se estén cachondeando no ya de unos padres, sino de la Justicia entera de un país, no queriendo decir dónde está el cuerpo de una pobre niña violada y asesinada. Una auténtica vergüenza.

¿Y sabéis? Eso me remueve las tripas mucho más que tener que exigir mano dura siendo un tío de izquierdas. Me las remueve hasta el punto de querer vomitar.